Dos personas.

Ese hombre se levantó sólo para decir: "...No soy yo quien te pueda dar un consejo tangible... sabes que mi situación es delicada y podría romperme en mil pedazos al proferir una sola oración. Sin embargo, te puedo decir qué es lo que haría en tu lugar, sin adoptarlo por completo. Te puedo dar santo y seña de mis acciones, plagadas de ti...
Tendría que empezar recalcando, con sabor a reclamo, que he envejecido por lo menos una década en sólo un fin de semana. Mientras rondabas por senderos inciertos y laberintos propios de tu corazón apasionado, me di a la tarea de observar hacia adelante. Te pude ver impávida pero acechante y me percibí en espera de una respuesta sin lógica seca.
Me vi crecer y elegir de entre tantas promesas sin cumplir. Me vi esperando espinas directas al alma perturbada.
Es la mirada en la mitad de la lluvia, con las manos entrelazadas y el corazón latiendo a mil por hora.
Es ir a buscarte sin esperar nada a cambio, por el simple placer y nostalgia de apreciar tu imagen que no nota cuando es observada y actúa con toda la naturalidad existente.
Es ir a robarte un beso aun sabiendo que no debo hacerlo. Aun sabiendo que ni siquiera lo mereces.
Es entretenerme con tu cabello lleno de mentiras y enredos contagiados en la dinámica misma de ser vulnerable a las mentiras de los demás... esas mentiras que en otras personas nos han latimado.
Es tu inocencia de no saber decir "no", la nobleza de no querer dañar un corazón, dañando así tres. La corriente que te arrastra a los terrenos autoflagelantes y sin retorno de la Ley del Talión.
Es la negativa de querer limpiar tu alma, devolviéndole la sorpresa de reencontrarse cada día sin el afán de vivir de dolores ajenos o pasados.
Es la insistencia de estar contento y completo hoy sin hacer remembranzas del ayer ni presagios lejanos.
Es evitar dar la felicidad propia, cueste lo que cueste y aunque se vaya la vida en ello, para que el otro sea feliz.
Entre muchas otras cosas, me encontré contigo y con tu melancolía por esa persona que no está aquí. Lo que no notaste es que te ofrecía un hoy siempre.
Así que me pides un consejo. Mi consejo es que no me lo pidas. Que evites a toda costa saber qué es lo que pienso acerca de ustedes dos. Mi recomendación es la falta de la misma.
Mi sugerencia es ir llenando poquito a poco ese saco que ahora pesa porque lo has dejado reventar de límites, dudas y dolor. Llenar el saco con momentos hoy y sus respectivas sonrisas. Vaciarlo de arrepentimientos.
Mi sugerencia, es no hacerte ninguna sugerencia... y eso va para mi...".
Le siguieron a sus palabras unos eternos segundos de silencio... detrás de los cuales venían palabras frías y banales. Absurdas y sin relación con lo antes dicho.
Y me pasó el salero.
MATH.

P.S. Sigo esperando la casualidad forzada.

3 comentarios:

irving ricardo dijo...

Ever the same, decía la canción mientras leía, te digo que siempre que leo llegan los mensajes. Te quiero mucho

Mathob dijo...

Auch... a mi me toco algo mas extremo... Sober de Tool... que tal???
Te quiero.

irving ricardo dijo...

guau, no pues sí, tienes razón, pues ya después nos contaremos que fue de esas canciones en el camino jejeje, por lo pronto cuídate y se feliz

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En 1983 empezó la más extraña de las experiencias. Ahora no me puedo zafar de ella aunque quiera... es como una adicción... Audiovisual, sentimental reprimida, risueña, necia, bromista mala onda pero nunca mala copa ("El que se lleva se aguanta") y en espera de hacer siempre las cosas bien. I'm a good girl after all.

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