La pérdida de una amiga (o cómo Mathob se volvió Mathob)

Siempre fuiste una gata en celo conmigo. La primera vez que cruzamos miradas, no pudiste evitar jugar con mi seguridad y hacerme tu presa inevitablemente.
Yo hablaba con tu hermano desde el otro lado de la sala llena de gente. Sentí tu persuación a lo que yo conocía como pecado, sin siquiera verte a los ojos. Te sentí... y llegaste a presentarte sola, avalanzándote sobre mi (como lo harías miles de veces más) para saludar. Tus destellos dorados sobre el cabello rubio brillaban mucho más cuando estabas de cacería. Ni qué decir de tus ojos... esos ojos en los que me perdía buscándole forma a tus pensamientos obscenos. Tan azules como los mejores días de campo que pudiera recordar. Me hablabas y yo no te escuchaba... tu cercanía me ponía cada vez más y más nerviosa. Sentía tus anchas y firmes caderas moviéndose muy cerca de mi mano petrificada. Y yo era tan joven... Y tú eras un viejo lobo de mar para ese entonces. Tu imagen impresionante. Tu seguridad al caminar contoneándote como si la vida dependiera de ello. Tus tacones altísimos y tu rostro impecable. Tus labios espectaculares. Sabías que tarde o temprano me ibas a seducir. Ibas a impregnar mis vírgenes labios de tu aroma. Ibas a llenar mis pulmones del roce de tu cuerpo y de la humedad de las tardes llenas de drogas.
Tenías que hacerme a tu modo. Tenías que enseñarme tantas cosas en la cama y fuera de ella.
Y lo hiciste. Por muchos años lo hiciste. Me enseñaste de incondicionalidad... me transmitiste integridad y sinceridad. Me despojaste de los celos y de la propiedad que nos surgían la una con la otra. Me enseñaste de libertad y a perdonar. Me compartiste el alma a cucharadas que me ofrecías en la boca, siempre haciéndome reir.
Las risas nunca paraban y parecía que todo nos lo adivinábamos sin insinuaciones verbales. Nos completábamos tanto como nos complementábamos. Me escuchaste tantas veces. Me viste llegar tantas veces envuelta en el llanto de mi tragedia familiar.
-Tu mamá debería huir.
-¿Tú qué sabes?- pregunté yo.
-Que te lleve lejos como en la película esa, la mujer huye con su hija.
-Estás muy drogada.
-Tú también- contestaste.
-Esa niña eres tú... luz de luna... Mathob.
Esos hombres que pasaban por nuestra vidas... los mismos que no podían disolver el lazo tan fuerte que tenemos para siempre tú y yo.
Fui la primera en tener en brazos a tu hija recién nacida. Me insistías en que me mudara con tu marido y contigo... que criáramos a la niña.
Siempre me diste miedo, inconscientemente. Siempre me arrebatabas un suspiro enamorado de esa persona que no llegaste a ser.
Te fuiste. Dejaste a la niña, a tu marido y me dejaste a mí.
Y así... el mismo motivo que ya me había arrebatado a Luis, ganó. Cortaste tus muñecas en un destello de genialidad. No supimos de dónde fue que sacaste los vidrios... y lo hiciste. Tu inteligencia no conoce límites, Ingrid.
Y así me siento hoy... cuando te perdí a ti, mi primer amiga, sufrí tanto que te odié por mucho tiempo. Te odié por abandonarme.
Y no es odio lo que hoy me embarga. Lo que me invade es la misma impotencia de no poder hacer nada. No pude lograr evitar que tomaras la decisión de no estar más entre nosotros.
Escuché "en ese caso hay que optar por una mejor calidad de vida" e instantáneamente me sentí impotente... como cuando me dejaste.
Te extraño, Ingrid, güera de mi alma.
(Donde quiera que estés...)
... MATH...

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4 comentarios:

Anónimo dijo...

Te amo, chiquilla y todos aca te amamos para toda la vida
Asi tan pequeña y nos enseñaste tantas cosas
NO, WOMAN, NO CRY!!!
Betty esta bien
http://www.youtube.com/watch?v=oA8UEWLUkd0

Anónimo dijo...

Siempre estan, nunca se van, siempre se quedan.

Amala, siguielo haciendo cada dia, cada hora, siempre.

nancy dijo...

without words. A Hug for you.

oso96_2000 dijo...

Siempre he pensado que hay quienes nunca se nos van, pues quedan en nuestros recuerdos y nuestros corazones.

Un abrazo.

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En 1983 empezó la más extraña de las experiencias. Ahora no me puedo zafar de ella aunque quiera... es como una adicción... Audiovisual, sentimental reprimida, risueña, necia, bromista mala onda pero nunca mala copa ("El que se lleva se aguanta") y en espera de hacer siempre las cosas bien. I'm a good girl after all.

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