El velorio.

Iled entró a la habitación en silencio, pero aun contoneándose como si aquello fuera una pasarela y no un funeral. Parecía que los asistentes al encuentro tenían la necesidad de voltear a verla y adoptar una mueca extraña, entre reprobación y encanto, mientras ella llenaba el velatorio con el perfume de su paso presuntuoso.
Iled removió los lentes oscuros de su rostro lloroso. Sólo los ojos cansados revelaban rastros de su preocupación y desolación.
"No", murmuró al ver el ataúd a la mitad de la habitación. Las vocales de la metamorfosis acompañaban su paso lento hacia el cofre. El tiempo se había detenido y todo avanzaba en cámara lenta. Cada paso pesaba y le costaba la vida.
"No", murmuraba y escuchaba su propio eco. Todo estaba en silencio hasta que su respiración empezó a ensordecerla, sin aquejar un "no" murmurado una y otra vez.
Los pasos llenos de presunción se habían terminado.
El público de tan cruel ensayo a un final reflejado voltearon asombrados a ver a Iled, una vez que esta logró gritar un "NO" por la garganta sin voz. Un repentino caos reinó.
Iván se abalanzó sobre Iled, tratando de sostenerla al tiempo que ella irrumpía en lágrimas, rodeando el ataúd son los brazos y gritando una y otra vez: "NO".
Iled escapó del alcance de Iván y abrió la tapa. Todo el mundo corría nervioso alrededor.
Un sonoro: "Lo intenté, con toda mi alma"... y las voces callaron.
Iled se percató del inesperado silencio y miró a su alrededor en un suspiro contenido.
Todos estaban de pie, con la cabeza gacha y las manos entrelazadas. Su mirada encontró la de Iván... él asintió. Nadie más la veía a los ojos y la resignación se respiraba con pesadez.
"Lo intenté", sollozó Iled.
"Lo sabemos", contestó Iván.
Iled regresó al cofre y se asomó.
Iled levantó una mano para acariciar el rostro de Iled, dentro del ataúd.
Ahí estaba recostada, cual muñeca. Dormitando en con calma, llena de paz. Parecía estar a punto de despertar con una sonrisa en los labios. Iled... hermosa Iled.
Iled de pie, seguía envuelta en llanto... pese a la fascinación, volvió a tocar el rostro tranquilo de Iled para así inyectarse de firmeza nuevamente. Su llanto desapareció.
"Lo intenté", murmuró antes de dar la vuelta.
"Lo intenté", y recuperó el porte orgulloso, caminando entera una vez más en dirección a esa puerta por la que nunca debió haber entrado.
Iled salió arrepentida mientras dejaba atrás a Iled yaciendo feliz.
Iván cerró la tapa y le robó el último rastro de luz a Iled, para entonces servirse la última taza de café en esa madrugada....

MATH.

2 comentarios:

nancy dijo...

Está nice, a donde se fue Iled, despues de ver a Iled?

irving ricardo dijo...

Aún hay algo de similar en nosotros, por eso no sé que decirte de hoy que no suene prefabricado, y te pido perdón por eso, pero por otro lado, sabes que estoy contigo.
te quiero

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En 1983 empezó la más extraña de las experiencias. Ahora no me puedo zafar de ella aunque quiera... es como una adicción... Audiovisual, sentimental reprimida, risueña, necia, bromista mala onda pero nunca mala copa ("El que se lleva se aguanta") y en espera de hacer siempre las cosas bien. I'm a good girl after all.

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